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Diciembre 22, 2015 Planificación

¿Qué pasará con la economía chilena el próximo año?

Ante el escenario adverso que ha vivido la economía chilena en el 2015, todo apunta a que el 2016 no será muy diferente. En ese sentido, hay varias dimensiones que es importante analizar para obtener una visión más clara de lo que podría ocurrir el próximo año en nuestro país: 1) Crecimiento económico, 2) Precio de dólar, 3) Evolución de las acciones chilenas y 4) Política Fiscal y Monetaria.

 

A continuación, analizaremos cada uno de estos aspectos, realizando algunas proyecciones y compartiendo nuestra opinión de lo que viene. Además, aterrizaremos estos conceptos tomando en consideración las implicancias para las personas y nuestros clientes en particular.

 

1. Crecimiento económico: existen 4 factores muy importantes que pueden definir el crecimiento de nuestro país el próximo año. A continuación los enumeraremos con nuestra respectiva visión respecto a cada uno de ellos.

 

a. Confianza de los consumidores y empresarios: A raíz del completo pack de reformas que se han llevado a cabo en los últimos años, tanto los empresarios como los consumidores se han mostrado reacios a consumir e invertir respectivamente. Con la Reforma Laboral aún en trámite, además del proceso constituyente que se debatirá en los próximos dos años, sumado a una caída en el precio del cobre que frenará la inversión minera, es posible que los empresarios sigan pesimistas. En tanto, los consumidores deberán seguir enfrentando despidos y un clima de negocios poco favorable, lo que seguirá afectando el consumo. En este punto, es probable que sigamos enfrentando niveles bajos de confianza, afectando también al crecimiento.

 

b. Precio del cobre: Si uno analiza en el largo plazo la evolución del metal rojo y el crecimiento de Chile, tienen un comportamiento muy parecido. Sin ir más lejos, desde el minuto en que el precio del cobre se comienza a desplomar en los meses de abril – mayo de este año, las expectativas de crecimiento para Chile se ajustan violentamente. Si consideramos que el precio promedio para el 2015 de la libra de cobre ha sido de US$2,5, esperamos que el próximo año sea en torno US$2,2 la libra, es decir un 12% menos con respecto al año pasado. Esta situación tendrá un efecto importante en el crecimiento del país.

 

c. Política Fiscal: El país ha sido muy responsable en el manejo de las finanzas públicas en las últimas décadas, situación que se mantiene en la actual administración. Como se recibirán menos ingresos por el bajo crecimiento y el menor precio del cobre, el gobierno no podría cumplir todas sus promesas de gasto en educación, salud, entre otros. Por lo mismo, para el 2016 el gasto fiscal será menor que el presente año, lo que sin duda debería afectar el crecimiento. Recordemos que este año, sin el gasto fiscal ejecutado, el crecimiento económico podría haber sido mucho menor que el 2% esperado.

 

d. Política Monetaria: El Banco Central subió las tasas por segunda vez este año al 3,5%. Sabemos que el aumento de las tasas disminuye el consumo y fomenta el ahorro. En el contexto actual, por mínima que haya sido el alza de tasas, tendrá un impacto en un menor crecimiento.

 

Conclusión: Esperamos que el crecimiento económico del próximo año se sitúe entre un 1,5% a un 2%, lo que se traducirá en aumentos en el desempleo que debería situarse en torno al 7%, además de una inflación algo más moderada en torno al 3,8% al finalizar el año.

 

2. Precio del dólar: el dólar ha subido este año un 17% influenciado por el alza del dólar a nivel global, la esperada alza de tasas de la Reserva Federal de EE.UU, y la caída del cobre. Estos tres factores alcistas para el tipo de cambio se mantendrían el 2016, pero con menor intensidad y con posibles cambios a lo largo del año. Por ese motivo, tomando en consideración principalmente caídas adicionales del cobre, esperamos que el dólar alcance niveles de $730 a $750 en la primera mitad del 2016. Creemos que de llegar a esos niveles, el Banco Central podría intervenir al mercado y anunciar ventas masivas de dólares, intentando contener las presiones inflacionarias.

 

Conclusión: Con un dólar en torno a $740, para los que quieran viajar, un dólar en $700 se presenta como atractivo hacia los próximos meses. Algunas de las consecuencias del alza del dólar, seguirá siendo un traspaso gradual de precios a bienes importados como tecnología, automóviles, combustibles, etc. Sin embargo, el traspaso no ha sido y no será total, por la menor demanda existente. Esta alza del dólar mantendrá a la inflación elevada y cerrando levemente por debajo el 4% el 2016. De cumplirse este escenario, se proyecta un alza de $1.000 en la UF, terminando el 2016 en $26.600 aproximadamente.

 

3. Evolución de las acciones chilenas: este año el IPSA (Índice de precios selectivos de acciones chilenas que agrupa a las 40 más importantes) cae un poco más de un 5% en pesos chilenos y un poco más de un 20% en dólares. Sin embargo, si tomamos en consideración los últimos 3 años, la caída en pesos ha sido en torno al 20% y en dólares la exorbitante cifra de un 65%. La caída es enorme, pero eso no es reflejo de que estemos en presencia de una bolsa barata, ya que si las perspectivas de utilidades de las empresas chilenas, se siguen ajustando a la baja por condiciones débiles de los mercados en que participan, es posible que la situación siga afectando a los precios de las acciones. Sin embargo, creemos que cada día nos acercamos aún más al piso definitivo y punto de inflexión, el cual debería ir de la mano con el piso del cobre y un giro en las expectativas de las empresas y consumidores, que creemos podría comenzar desde mediados del 2016. Estaremos atentos a esas señales y se las haremos saber a nuestros clientes, ya que podrían aparecer muy buenas oportunidades de inversión en el mediano a largo plazo.

 

Conclusión: seguir evitando al mercado de acciones chileno, privilegiando empresas con utilidades estables y altos dividendos, además de poco expuestos a economías vecinas. Esperamos un punto de inflexión que podría llegar a mediados del 2016, en que seguramente enviaremos una Alerta a nuestros clientes sugiriendo volver a la bolsa local.

 

4. Política Fiscal y Monetaria: ya hablamos de estas materias anteriormente, en que esperamos un impacto negativo en el crecimiento económico para el 2016. Las consecuencias de una política fiscal menos expansiva se traduciría en menor gasto del gobierno que no podrá satisfacer las enormes expectativas de la población, que tenían la esperanza que las promesas de campaña iban a permitir educación gratuita. Esto generará descontento y posiblemente seguirá la desconfianza hacia las autoridades, lo que se traduce finalmente en menores niveles de consumo al esperado. Por el lado de la política monetaria, un alza de tasas se traducirá en el encarecimiento de los créditos, que habían alcanzado niveles mínimos históricos, aumentando el costo de financiamiento para consumo, vivienda y empresas.

 

Conclusión: persistirá el nivel de desconfianza hacia las autoridades, se mantendrían bajos niveles de consumo y veremos un incremento en el costo de financiamiento de créditos de consumo y a empresas (mayormente), como un incremento más moderado en los créditos hipotecarios.

Como un factor extra, creemos que existen riesgos muy relevantes respecto a la evolución política y económica que se presenta actualmente en Brasil. Estamos vigilando con atención el comportamiento de su bolsa y moneda, que podrían encender las alarmas en los próximos meses y tener un impacto adicional en el crecimiento de la región y en consecuencia de Chile. Recordemos que Brasil es por lejos el principal referente económico de Sudamérica y por ende, funciona como un imán para atraer capitales y generar confianza, así como también en otras ocasiones como la actual, puede repeler a los inversionistas y generar un manto de dudas.

 

En conclusión, creemos que Chile debería crecer en torno a un 1,5% a 2%, es decir, menos que el 2014 (1,9%) y menos que el 2015 (2,1%), por lo tanto, si bien aún no estamos en un contexto de recesión económica como la vivida para la Crisis Asiática (fines de los noventa) y como para la Gran Recesión Mundial (2008-2009), el crecimiento en torno al 2% de los últimos años nos estanca y nos distancia del ansiado desarrollo.

 

Seguiríamos apostando en Chile a instrumentos de renta fija, idealmente indexados a la UF, evitaríamos por el momento la bolsa local (como ha sido nuestra visión desde hace un año y medio) y seguiríamos apostando por el dólar en busca de los $740.

 

Ya vendrán tiempos mejores y estaremos atentos para comunicárselo a nuestros clientes.

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