Ruvix en la Prensa

07

Abr - 2017

Contra la corriente

Viernes 7 de Abril de 2017

 

Publimetro

 

Me declaro optimista, aunque debo confesar que en los últimos meses no ha sido fácil mantener el buen ánimo. Pero para demostrar mi optimismo, precisamente esta semana que se conoció el Imacec de febrero, con una caída del 1,3% y un crecimiento esperado para el primer trimestre prácticamente nulo, creo que tendremos una segunda mitad del año muy positiva y el próximo año eventualmente volvamos a crecer sobre el 3%.
 
Las razones de este optimismo se basan en tres factores que a continuación explico.
 
En primer lugar, como lo comenté hace algunos meses en este mismo espacio, el cobre cambio de tendencia y se estabilizaría entre los US$2,70 a US$2,80 la libra. Esto es más de un 20% superior al precio promedio de 2016 y si bien, por el momento la inversión minera no ha repuntado, es esperable que mientras se mantenga el precio del metal rojo en estos niveles por un tiempo prolongado y exista mayor certidumbre sobre el futuro político de Chile, tendremos un viento a favor muy relevante en los próximos meses.
 
En segundo lugar, los indicadores de confianza del consumidor y empresarial, vienen mostrando un repunte en los últimos meses. No porque estemos recibiendo mejores noticias, sino porque ya no había espacio para más caídas, en conjunto con el buen ánimo que estaría llegando del exterior. A medida que las elecciones se acerquen, es probable que veamos un despunte definitivo ¿Cuál es la importancia de estas cifras? Que al existir mayor confianza, debería volver a subir la inversión y, por ende, el crecimiento.
 
Por último, un tercer indicador favorable, es el gran resultado que ha tenido la bolsa chilena en el último tiempo. Este año la rentabilidad del Ipsa (principal índice de la bolsa local) asciende a un 18% y en los últimos doce meses supera el 26%. Recordemos que las acciones incorporan en sus precios las expectativas futuras, por lo tanto, las elevadas rentabilidades que hemos visto en la bolsa, no se debe a excelentes resultados corporativos, sino que se espera una mejora en la economía y en las utilidades de las empresas a futuro.
 
Lo que ha ocurrido en febrero con la desastrosa caída en el crecimiento, es una demostración de lo dependientes que somos de la industria del cobre y cómo nos puede perjudicar la paralización de una sola empresa. Pero es un hecho puntual, que no se debería repetir y en consecuencia, en los próximos meses deberíamos volver a crecer a tasas superiores, contra la corriente del pesimismo actual.