Ruvix en la Prensa

06

Oct - 2015

La manera eficiente de escoger seguros

Martes, 06 de Octubre de 2015

El Mercurio
A muchos nos ha pasado. Me refiero a la historia de la tía de la vecina quien tiene una amiga lejana que trabaja en una compañía de seguros y que está buscando a posibles clientes para entregarle un producto fantástico. Como somos buena gente, muchas veces nos hacemos el tiempo y coordinamos la reunión, escuchamos atentamente la información por la insistencia del ejecutivo/a y, posteriormente, por las elaboradas técnicas de venta, terminamos comprando un producto que muchas veces no necesitamos, no entendemos y lo peor de todo, en muchas ocasiones se trata de un producto que solamente beneficia a quien nos hizo la venta y a la compañía de seguro correspondiente.

 

No, no es que todos los seguros sean innecesarios. Las aseguradoras se han transformado en titanes financieros justamente por su capacidad para ofrecer productos que son muy efectivos a la hora de disminuir riesgos, y que generan enormes beneficios tanto a grandes empresas como a consumidores de todo tipo.

 

No obstante, los asesores que nos dedicamos a analizar los productos financieros que han adquirido nuestros clientes hemos visto que las compras de seguros son una de las mayores fuentes de problemas e ineficiencias. Ahí ocurre un gran despilfarro, especialmente cuando combinan seguros con alternativas de ahorro o inversión (seguro con ahorro, seguro con APV, etc.) los cuales incluyen proyección de rentabilidades que rara vez se cumplen y pocas veces se recuerdan. El cliente no se da cuenta ni siquiera de lo que está gastando porque se contratan con medio de sistemas de pagos automáticos de cuentas como el PAC o el PAT lo que lleva a la persona a olvidarse de ese cobro mensual por un producto que muchas veces ni siquiera recuerda de qué se trataba. ¿Esto era un seguro con qué? ¿Para qué?

 

Otra gran desventaja que muchas veces presentan estos mecanismos de ahorro con seguro es que tienen muchas condiciones para hacer efectivo el capital que un cliente logra en el tiempo, con castigos que pueden literalmente erosionar fuertemente la rentabilidad conseguida hasta ese minuto. La autoridad ha realizado recientemente modificaciones a la normativa en este respecto (como por ejemplo, la circular N° 2180 de fines de junio) con lo cual la opacidad en esta área va a tender a ir disminuyendo.

 

No obstante, la clave siempre en este tipo de cosas es hacer un buen análisis previo antes de contratar este tipo de productos. Mi recomendación es hacerlo en tres pasos:

 

En primer lugar, evalúe si realmente necesita un seguro, porque tiene hijos o familiares a quienes les gustaría proteger en caso de que usted le ocurra un imprevisto.

 

En segundo lugar, examine por separado las alternativas que existen para el ahorro como son la cuenta 2 de la AFP o los Fondos Mutuos. Así obtendrá menos costos de administrar sus excedentes y, en consecuencia, obtendrá una mayor rentabilidad. Consideramos estos instrumentos financieros en una primera etapa de acumulación, para luego, después de tener un monto de ahorro relevante, poderlo dirigir hacia otros instrumentos financieros.

 

Tercero, cuando analice la opción de un seguro de vida hágalo de manera integral: estime el monto total que usted querría dejar a su familia en caso de algún accidente o muerte. A ese monto total, descuente los bienes que su familia recibirá en herencia, por ejemplo, las propiedades. recuerde que si están siendo financiadas con crédito hipotecario, tienen un seguro de desgravamen, lo que permite el pago total de la propiedad en caso de fallecimiento. Por lo tanto, estos son seguros de vida automáticos que permitirán dejar herencia a la familia en caso de fallecimiento. Luego de calcular ese monto, cubra el monto restante con un seguro de vida cuya póliza dependerá de ese monto.

 

En consecuencia, ahorre y tome seguros por separado, de lo contrario, estará tomando una decisión financiera muy lejana a la óptima.