Ruvix en la Prensa

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Oct - 2015

Perspectivas para el dólar de los protagonistas del mercado

Miercoles, 21 de Octubre de 2015

El Mercurio

 

¿Sube o baja? En un foro organizado por El Mercurio Inversiones, cinco reconocidos actores expusieron sus apuestas para la divisa para lo que queda de año y para 2016.

 

Tal como adelantó el Mercurio Inversiones, tras consolidarse el martes por sobre los $680, el dólar emprendió rumbo a los $700. Luego de concluir en $687 en la segunda jornada de la semana, este miércoles el tipo de cambio llegó a rozar los $695, cerrando finalmente en $693,85.  ¿Hacia dónde se dirige ahora? varias respuestas a aquello se pudieron encontrar en el foro “los escenarios del dólar y su impacto en las inversiones”, organizado por El Mercurio Inversiones, donde cinco protagonistas del mercado local pusieron sobre la mesa sus apuestas.

 

Y mientras se aprecia un factor común entre los invitados (que el billete verde se situará por encima de su actual nivel a fines de 2015) para 2016 las fichas se ubican en diferentes lugares. Y es que no todos tienen iguales vaticinios para China, Chile, EE.UU. y las reformas del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Dos de los cinco invitados señalaron, por ejemplo, que dólar se ubicará bajo los $680 a fines de 2016. A continuación, las perspectivas de los expertos.

 

Manuel Bengolea: “Entre $720 y $730 este mismo año”

 

Una sola palabra podría definir la base que sustenta las proyecciones de Manuel Bengolea para el dólar: pesimismo. El director general de Octogone, asegura que es muy probable que de aquí a seis meses el Banco Central en Chile evalúe volver a bajar la tasa de interés, considerando que la actividad interna se mantendrá “demasiado lenta”.

 

En paralelo, considera que el cambio de modelo económico en China (desde un foco inversor a uno centrado en el consumo interno) complicará aún más la demanda de cobre, factores que en definitiva, “pueden llevar al tipo de cambio hasta los $720-$730 este año”, dice.

 

A su juicio, las tres preguntas clave para definir lo que ocurrirá con el dólar son: ¿qué ocurrirá con el diferencial de tasas entre EE.UU. y Chile?, ¿qué pasará con China? Y ¿qué ocurrirá con las transformaciones que lleva a cabo el gobierno en Chile? Sobre las últimas dos, sostiene “no tengo esperanzas ni en China, donde es claro que sus ciudadanos consumirán diferentes cosas, pero no cobre. Ni menos tengo fe en las reformas del gobierno”, subraya. 

 

Bengolea asegura que la administración Bachelet no ha hecho más que socavar la confianza del consumidor y de las empresas, algo “determinante” para que el peso pueda ganar valor frente al dólar. Quien hiciera carrera como economista del Banco Central para luego pasar al sector financiero, es tajante para zanjar las dudas internas y del gigante asiático, mientras que para la interrogante restante, dice que es crucial que los agentes locales se atrevan a analizar de forma contundente el entorno de tasas en EE.UU. y Chile, a fin de presagiar adecuadamente el comportamiento del billete verde en el futuro. 

 

Valentín Délano: “Ojo con déficit en infraestructura de China”

 

Para Valentín Délano, Gerente de Estudios y Riesgo de Principal Financial Group, el escenario loca e internacional que determinará el curso del dólar es, a grandes rasgos, similar al que se experimenta en la actualidad. Prevé una paridad en $700 de aquí a fin de año y de $715 a fines del próximo, sobre la base de un crecimiento de 2,5% y 2,3% para EE.UU. este año y el próximo, respectivamente, y un cierto deterioro en la actividad en Chile, que nos mantendría creciendo tenuemente en 2016. 

 

En su opinión, no es posible aún evaluar el impacto de las reformas que impulsa el gobierno, ya sea positiva o negativamente, pero sí es claro que “éstas afectan el crecimiento de corto plazo”. Tampoco cree que lo que ocurre en China termine siendo algo catastrófico para el cobre, pues “si bien es probable que la próxima meta de crecimiento del Partido Comunista chino, a informarse el 26 de octubre, sea de 6%, el déficit de infraestructura del país va a hacer que sigan requiriendo cobre”. 

 

Asegura, en esta línea, que “no vemos al metal volviendo a los US$4, pero tampoco bajando de los US$2”. Son las premisas de un economista que también formó parte del Banco Central, y quien cree que “el tipo de cambio se va a mantener en 2016 aunque con una marginal alza”.

 

Sergio Tricio: el más alcista

 

Como es usual, Sergio Tricio, director de Estudios de Forex, se enfocó en el corto plazo: “hay dos barreras importantes para el dólar en las próximas semanas: los $670, como piso y los $710, como techo”, dijo.

 

Señaló que luego de una impresionante apreciación de la moneda estadounidense desde 2013 a la fecha, la paridad debería moverse en la actual zona, una de “lateralización” en el corto plazo, para luego comenzar a subir de forma más consistente.

 

“Lo más probable es que en el corto plazo lleguemos fácilmente a los $710”, dice, advirtiendo que si traspasa ese techo, la divisa se podría disparar incluso hasta los $750. “Quizás esta barrera suene ambiciosa, pero a los $730 o $740 podríamos llegar sin problemas en la primera parte del próximo año”, afirma. En este sentido, considera atractivo comprar dólares a estos niveles.

 

Tricio cree que los factores que justificarían esta apreciación mayor del dólar hacia 2016, son principalmente externos: el precio del cobre y la fortaleza del dólar a nivel global. Es bastante pesimista con el metal rojo y espera que éste mantenga su trayectoria a la baja en los próximos meses. El también fundador y presidente ejecutivo de la firma de asesoría financiera Ruvix, recuerda que la gran clave en ello es una Reserva Federal ad portas de subir las tasas de interés, encarecimiento que mitiga la disponibilidad de dólares en el mercado. 

 

Sin embargo, tocado el techo de los $750, el economista no ve mucho espacio para nuevas apreciaciones del dólar frente al peso, “probablemente sea el último impulso”, dice.

 

Felipe Jaque: “Alza del dólar en este ciclo será más acotada”

 

En la mirada de Felipe Jaque, gerente de Estudios de LarrainVial, la apreciación que experimenta el dólar a nivel global está llegando a su techo. Considerando el periodo posterior a las crisis de las últimas décadas en EE.UU., Jaque remarcó que en los años 80 la divisa a nivel global se elevó un 50%; a comienzos de los 2000 un 35%, y que en esta ocasión se aprecia un avance del 20%. Estima que bajo los nuevos tipos de cambio flotantes en la mayoría de las economías, “podría quedar poco espacio para que el dólar siga subiendo a nivel agregado”. 

 

En este plano, el también académico de la U. de Chile y de la UDD, apuntó a un tipo de cambio entre $690 y $700 de aquí a fines del ejercicio actual, mientras que proyectó un retroceso de éste a $670 hacia el término del próximo año.

 

La perspectiva de Jaque se sustenta, además, en ciertos rasgos de optimismo en relación a algunos factores clave para el movimiento del dólar. “Para el segundo semestre de 2016 creemos que podría haber una recuperación de la demanda de cobre, aún con China creciendo lento”, afirma. “Por un lado, China sigue teniendo un déficit de infraestructura, y por otro hemos visto señales de que la oferta es más racional que antes, incluyendo grandes empresas locales”, plantea.

 

En este contexto, cree que la gran pregunta es qué sectores podrían verse beneficiados con la depreciación. “Aún no asoman quiénes, con un esfuerzo exportador, van a generar los flujos de balanza comercial para que los tipos de cambio se reviertan. No en Perú, ni en Colombia ni en Chile”, dice.

 

 

Álvaro Taladriz: “La música no la estamos poniendo nosotros”

 

La tendencia depreciativa continuará, y lo hará de manera similar para todas las monedas de la región, piensa Álvaro Taladriz, CEO de IM Trust Asset Management y quien hasta hace pocas semanas era estratega en Sao Paulo de un fondo de cobertura en renta fija latinoamericana, que sumaba US$ 5.000 millones. “La música no la estamos poniendo nosotros. Hay tendencias globales que están moviendo las monedas y que tenemos que tener en cuenta”, señala.

 

Para Taladriz, estamos en medio de un triángulo compuesto por la inminencia de un ciclo alcista por parte de la Fed, por el nerviosismo respecto de “cuán descontrolada” puede ser la desaceleración en China y por el “riesgo de más sorpresas negativas desde Brasil”, que explican el comportamiento del dólar en Chile más que la coyuntura interna.

 

En ese sentido, y apostando a que el alza de tasas en EE.UU. se produzca en diciembre, el principal elemento a considerar es un mayor deterioro de la situación brasileña. “Creo que en Brasil todavía hay información que no ha salido a flote y que lo hará en los próximos meses”, estima. “Eso moverá el centro de gravedad de las expectativas para la región, tanto en flujos de portafolios como en inversiones”.

 

En ese entorno, calcula que el dólar cerrará el año sobre los $700, aunque cree que hacia finales de 2016 una recuperación del cobre que lo devolverá a niveles de $680 a $690.

 

Desde el punto de vista de las inversiones en la divisa, Taladriz piensa que Chile se ve “poco atractivo” en comparación con otras monedas emergentes. “El peso no tiene mucho premio contra otras monedas que se han depreciado más y frente a países que han subido mucho más sus tasas en el proceso. Alguien que mira desde afuera no estaría eligiendo el peso dentro de un set de monedas emergentes”.

 

Taladriz observa un fenómeno interesante: la relación entre el diferencial de tasas con EE.UU. y el nivel del tipo de cambio. “Si antes pasaba que el tipo de cambio se depreciaba a medida que ese diferencial de tasas caía, en los últimos meses hemos visto una relación contraria: aumentan las diferencias de tasas de la mano de una depreciación del peso”, explica. Relaciona esto con la respuesta de política monetaria de muchas economías, incluida la chilena, de “intentar reducir la inestabilidad financiera por la salida de flujos y mantener a los inversionistas con un premio en los activos locales”.